Desde la Federación Nacional de Excavadores (FENAEX) hemos trasladado formalmente al Gobierno de España la preocupación del sector de la excavación y movimiento de tierras ante la creciente tensión internacional en Oriente Medio y su previsible impacto sobre el precio de los carburantes.
La situación genera una seria inquietud entre las empresas del sector, que ya vivieron de forma directa las consecuencias de la anterior crisis energética provocada por la guerra en Ucrania. Entonces, el fuerte incremento del precio del gasóleo tuvo un efecto especialmente grave sobre nuestra actividad, donde el combustible representa aproximadamente el 40 % de los costes de explotación.
Sin embargo, en aquel contexto, las empresas de excavación quedaron en gran medida fuera de muchas de las medidas de apoyo aprobadas para otros sectores intensivos en consumo energético, como el transporte o la agricultura. Esta exclusión provocó un claro agravio comparativo, especialmente entre autónomos, microempresas y pymes familiares que tuvieron que asumir incrementos extraordinarios de costes sin capacidad real para repercutirlos en sus contratos.
Esta dificultad es especialmente acusada en el caso de las empresas que trabajan como subcontratistas en obras públicas o privadas, donde los márgenes son reducidos y la capacidad de revisión económica resulta muy limitada. En la práctica, muchas empresas tuvieron que absorber el sobrecoste del gasóleo sin mecanismos eficaces de compensación.
Ante el actual escenario internacional, desde FENAEX consideramos imprescindible actuar con antelación para evitar que se repitan los errores del pasado. Por ello, hemos solicitado al Gobierno de España que el sector de la excavación y movimiento de tierras sea incluido expresamente en cualquier medida de apoyo vinculada al incremento del precio de los carburantes.
Asimismo, reclamamos que se estudien mecanismos de compensación o devolución fiscal sobre el gasóleo utilizado por maquinaria de construcción, de forma que nuestro sector reciba un tratamiento equiparable al de otras actividades con alta dependencia energética.
Otro de los puntos centrales de la petición es la creación de sistemas eficaces de indexación automática del coste del combustible en los contratos de obras públicas, especialmente en las fases de movimiento de tierras y preparación de terrenos. Esta medida permitiría evitar que las empresas asuman en solitario subidas extraordinarias de costes derivadas de factores internacionales completamente ajenos a su actividad.
Del mismo modo, FENAEX ha pedido que se abra un canal de diálogo estable con las organizaciones representativas del sector para analizar soluciones estructurales y garantizar que las empresas de excavación no vuelvan a quedar excluidas de futuras medidas de apoyo.
Conviene recordar que la excavación y el movimiento de tierras constituyen un eslabón esencial en la ejecución de infraestructuras, vivienda, obra civil y proyectos industriales. Se trata, además, del primer interviniente en la mayoría de las obras públicas y privadas, por lo que cualquier impacto severo sobre su viabilidad repercute directamente en el conjunto de la cadena de ejecución.
Desde FENAEX defendemos que proteger al sector no es solo una cuestión de justicia económica, sino también de eficiencia productiva y estabilidad para la actividad constructiva del país. La continuidad de miles de profesionales y empresas depende directamente de que se reconozca esta realidad y se adopten medidas proporcionadas, útiles y aplicables.
Por ello, confiamos en que el Gobierno tenga en consideración la situación del sector y adopte decisiones que eviten una nueva situación de desprotección para nuestras empresas.
